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Sahara Occidental - MINURSO

Misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sáhara Occidental
Desde 1991 al presente


Mandato
Vigilar el cese del fuego y verificar la reducción y acantonamiento de las tropas marroquíes y del Frente Popular para la Liberación de Saguía el Hamra y de Río Oro.
Garantizar la liberación de los presos o detenidos políticos del Sahara Occidental y supervisar el intercambio de prisioneros de guerra; ejecutar el programa de repatriación; identificar e inscribir a los votantes para garantizar un referéndum libre y proclamar los resultados.

Participación de la Armada Argentina
Un nuevo conflicto se generó en la región del Sahara Occidental en 1976, debido a que el frente POLISARIO se opuso a que España, al retirarse de su colonia del Sahara Español, cediese el control a Mauritania y Marruecos.
Mauritania permaneció, prácticamente, ajena al conflicto, dejando que la cuestión se resolviera entre Marruecos y el Frente Polisario. La mediación de la década de los ochenta llevó adelante el concepto de dar a los saharauies occidentales el derecho a elegir entre la independencia y una integración con Marruecos.
De acuerdo con las propuestas para arribar a un acuerdo aceptado por las partes, el 29 de abril de 1991, el Consejo de Seguridad de ONU resolvió establecer la misión MINURSO en el Sahara Occidental.
Debido a las diferentes opiniones y diversas interpretaciones acerca de algunos temas claves del acuerdo, no fue posible aplicar las pautas del pacto de conformidad con el cronograma original, suscitando reiteradas revisiones y modificaciones que limitaron el comienzo y cumplimiento de las tareas del mandato.
La Armada participó en la MINURSO mediante personal enviado en calidad de observadores militares.
Para cumplir con las tareas de verificación, los observadores de la Armada fueron asignados a las estaciones de los grupos desplegados en ambos lados del "muro" defensivo construido por Marruecos en el desierto. Este "muro" se extiende de norte a sur, desde la frontera con Argelia hasta la frontera con Mauritania, y encierra hacia el mar la mayor parte del territorio bajo control marroquí, a la vez que canaliza el tránsito este-oeste tanto de vehículos como de personas en unos pocos puntos de cruce. Un impedimento adicional para el tránsito lo constituyen las minas instaladas por las partes en conflicto.