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La Armada y la Industria Naval

La Armada desarrolló siempre un papel activo en el impulso de la industria naval nacional, no solo para procurar satisfacer con autonomía sus necesidades específicas de construcción y reparación militar, sino desde la perspectiva amplia y abarcadora que apunta al desarrollo marítimo integral de la Nación.

La conformación de la “Primera Escuadra Nacional” dispuesta con apremio por la Primera Junta de gobierno en 1810, marca el inicio de una permanente y desafiante demanda de medios navales, imprescindibles para proveer a la defensa en el dilatado escenario marítimo de interés nacional.

Lejos de limitarse a la condición de “cliente”, la Armada desarrolla a partir de sus consolidación como institución, y bajo claro mandato de las sucesivas autoridades de gobierno, una serie de capacidades materiales (diques, talleres y arsenales) y recursos humanos, que la convierten en una compañera de ruta de las organizaciones de este sector, dedicado a la construcción, mantenimiento y reparación de buques. Esta condición, que se extiende hasta nuestros días, explica el natural y cotidiano vínculo técnico y profesional que liga a la Armada con la industria naval en su conjunto.

Una industria naval fuerte, con tecnología adecuada es un sustento invalorable para una Marina de Guerra, y nuestros astilleros públicos y privados han demostrado reiteradamente su capacidad para construir unidades navales de excelente calidad.

Destructores, corbetas, patrulleros, buques auxiliares y hasta la emblemática Fragata “LIBERTAD” constituyen entre otras, claras muestras que explican el por qué del compromiso e interés institucional, por la preservación y crecimiento de esta trascendente área del quehacer marítimo nacional.